José Rea

En 1997 realizamos la primera reunión de nuestra congregación, nos reunimos unas 25 personas con la intención de “ganar almas para Cristo”, a diferencia de otras iglesias nos establecimos en la zona de la ciudad de Barquisimeto menos alcanzada por el evangelio para aquel momento, deseábamos alcanzar a gente de influencia para hacerlos discípulos de Cristo, y hacer de los discípulos de Cristo hombre y mujeres influyentes.

Nacíamos como una iglesia que tomaba algunas cosas de las iglesias que me precedieron a mi como pastor fundador y aunque me sentí muchas veces inconforme con las iglesias donde me formé, ya que no podía invitar a mis amigos, pues se sentirían excluidos, presionados o avergonzados, no sabia cómo hacer una iglesia donde a aquellos sin iglesia les gustara asistir, creo que esta fue la semilla de insatisfacción que Dios colocó en mi corazón y que me llevó a buscar las maneras de levantar una iglesia para los de afuera.

Había un sin número de preguntas en mi mente acerca de que cosas estaba bien hacer y cuales no.

Inicié unos micros en radio y televisión destinados a captar la atención de las personas que no asistían a la iglesia cristiana o escépticos que no les gustaba la iglesia tradicional o que habían tenido malas experiencias dentro de la iglesia, y por lo cual la resistían, los mismos resultaron ser un verdadero éxito, en unos meses todo Centro Occidente de Venezuela estaba viendo estos micros de televisión y comentándolos. Por medio de los mismos invitaba a las personas a venir a nuestra iglesia, sólo que era tan fácil para aquellos que nos visitaban sentirse excluidos, o presionados, o impresionados de manera negativa y hasta avergonzados. Pasaban cosas dentro de la congregación que dirigía que a mi no me gustaban, pero estaba mas enfocado en preservar que en alcanzar, pues eso era lo que me habían enseñado que hacía un “pastor”.

Con el paso de los años la congregación llegó a congregar cada domingo unas 1200 personas, sin embargo dentro de mi había una profunda insatisfacción, pues estaba seguro que podía haber alcanzado más y sobre todo a aquellas personas que no tenían una iglesia, ya que, no les gustaba o de alguna manera tenían problemas, no con Dios, pero si con la iglesia y la manera como presentaba el mensaje de la fe. Y allí comprendí que nuestra ciudad no necesitaba una iglesia más, lo que sí necesitaba era un iglesia para aquellos que no les gusta la iglesia, un lugar donde ellos les encanta venir.

Busqué muchas alternativas de este tipo de iglesia, viaje por muchos lugares fuera de Venezuela, leí un montón de libros y conversé con muchos más, pero aunque tenía claro lo que deseaba levantar y a quienes quería alcanzar, todavía no tenía el “cómo” claro.

De manera providencial, Dios me llevó a Atlanta en el 2007 y en ese tiempo North Point Community Church relizaba un evento para pastores y líderes llamado “DRIVE”, cuando entré a ese lugar y comencé a oír las enseñanzas de Pastor Andy Stanley, no podía dejar de pensar “Esto es lo que he estado buscando”, había un método, un modelo, principios claros, respuestas de “por qué”, “para qué” y “cómo” llegar a aquellos que han resistido a la iglesia Cristiana.

Salí de aquel lugar y regresé a Venezuela emocionado y expectante de ver en mi iglesia este modelo con énfasis hacia los de afuera, pero sabia que me enfrentaba a una transición la cual debía hacerla con mucha sabiduría. Lo primero que hice fue trabajar con mi equipo de liderazgo, unas ocho personas que dirigían las diferentes áreas de la iglesia, conversamos sobre todo lo que había visto y aprendido, y visualizamos el tipo de iglesia que deseábamos para alcanzar a aquello que aún no habían sido alcanzados.

Luego de año y medio los lleve a “Drive 2009” y al regresar, comenzamos a influir en aquellos que lideraban dentro de la iglesia y a los influyentes.

Hicimos los cambios progresivamente en las diferentes áreas de nuestra congregación, “De la sala a la cocina”, introdujimos los nuevos principios aprendidos, ya la meta no era preservar, sino alcanzar. Los de adentro estaban emocionados, aquellos que amaban invitar a sus amigos y familia a la iglesia sentían que tenían una gran oportunidad, pero hubo otras personas que no les gustó y se fueron, dejaron la iglesia una 400 personas, pero eso no nos desalentó, estábamos decididos a encontrar la moneda perdida, a dejar las 99 y traer de regreso a la oveja perdida y hacerle fácil y sin estorbos el camino al hijo que estaba fuera de casa perdido , y comenzamos a ver un crecimiento en todos los aspectos dentro de nuestra iglesia, no se trataba de tener creyentes inteligentes, sino realmente transformados experimentado una vida en compañerismo verdadero. Los ambientes estaban creados para logra: intimidad con Dios, relación con los de adentro e influencia hacia los de afuera.

Hoy día seguimos trabajando y evaluando cada vez más como hacer cada vez más una iglesia con énfasis hacia el de afuera, una iglesia donde aquellos sin una familia-iglesia les encante asistir, que sea simple para quienes nos visitan por primera vez, donde no haga falta creer en todo lo que enseñamos para sentirse parte de ella. Estamos en la vía a cada vez hacerlo mejor.

José Rea Pastor de Buenas Nuevas del Este